Una gran lección
El 9 de
Abril del 2018 fue uno de los peores días para la familia Méndez.
Todo comenzó el 25 de Junio de 2017
a las 16:20hs cuando Hanna Méndez volvía del colegio. Ella era una chica de 16
años. Era rubia de ojos celestes, tenía la piel muy blanca y un físico muy
atractivo. Era muy sociable por lo que tenía muchos amigos, siempre estaba de
buen humor y nunca discutía con nadie. Además era una chica muy inteligente a
la que siempre le iba bien en el colegio. Hanna vivía en Argentina, en la
provincia de Buenos Aires, más específicamente en Ugarte, Olivos. Por
curiosidad se fijó en las personas que la querían seguir en Instagram y aceptó
la solicitud de amistad de un chico que no conocía, que a juzgar por la foto de
perfil, parecía muy atractivo.
Hanna empezó a hablar por mensajes de Instagram con este
chico. Eso duró mucho tiempo, pero después de los 9 meses se volvió más un
acoso que una charla con un amigo. Los primeros mensajes eran divertidos e
inofensivos y por momentos le permitían a Hanna olvidarse de sus problemas. El
motivo por el cual ella había dejado de disfrutar esa relación era que su nuevo
“amigo” le había empezado a mandar mensajes que le daban miedo y la hacían
dudar sobre él como “qué linda estás hoy con
esa ropa” “qué rico lo que te acabas de comprar para merendar” “qué mal que
desaprobaste la prueba de Matemática” y todas cosas así.
El joven nunca le había dado ningún
tipo de información personal, como por ejemplo su edad, donde vivía, si iba al
colegio, a la facultad o si trabajaba; lo único que ella sabía sobre él era su
nombre de Instagram que era “ariel2002”. Sin embargo, Hanna nunca fue
reservada, siempre publicaba su ubicación, su estado de ánimo, su estado de
salud, sus problemas, y así el muchacho empezó a perseguirla y a observarla a
cada minuto y a cada hora de todos los días. De esta forma él consiguió grabar
un video de Hanna ebria besándose con otra chica.
Un día este chico anónimo le mandó
un mensaje preguntándole si se quería juntar con él después de la escuela, pero
ella no quería, por lo que le contestó que no podía porque tenía mucha tarea, y
él entendió. Al otro día le volvió a preguntar y ella volvió a poner una
excusa. Él siguió insistiendo por dos semanas y ella todas las veces inventaba
una excusa diferente como “hoy me junto con las chicas”, “tengo una cena
familiar”, “mañana tengo prueba”, etc. Uno de esos días su “amigo” se cansó de
que siempre tuviera algo que hacer entonces la extorsionó diciéndole que si
ella no se juntaba con él, iba a publicar el video de ella con la chica.
Hanna no quería que la gente lo viera, por lo que aceptó; entonces acordaron
bien el día, la hora y en donde se iban a juntar.
El 9 de Abril Hanna fue a las 18:00
al lugar acordado y cuando llegó no encontraba al chico por ningún lado hasta
que un hombre de entre 40 y 50 años se le acercó y le dijo.
-Hola Hanna ¿Cómo estás? Soy
ariel2002
Hanna quedó tan sorprendida que no
pudo emitir palabra ¡No podía creer que su “amigo” con el que había estado
conversando por casi un año fuera un hombre de entrada edad!
De repente Hanna sintió que el
pánico se apoderaba de ella y sus piernas comenzaron a temblar. El hombre la
tomó del brazo y disimuladamente la subió a un auto, sin darle tiempo a pensar
o reaccionar.
Para la gente que se encontraba
alrededor la situación pasó inadvertida, solo un niño de unos trece años se dio
cuenta de lo ocurrido, memorizó la patente y corrió a avisarle a un policía que
se encontraba en la esquina. De inmediato se puso en marcha un operativo
policial que terminó cuando dieron con el paradero de Hanna. La encontraron
justo a tiempo. El acosador la había llevado a un callejón donde la tenía
maniatada; le había comenzado a sacar la ropa pero antes de que las cosas
empeoren llegaron los policías y lo arrestaron.
A pesar de todo lo sucedido fue una historia con final
feliz ya que Hanna pudo volver a su hogar con sus papás sana y salva. Ella
aprendió una lección que nunca olvidaría en su vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario